HABITAR

Tere Haeussler

Tere Haeussler, escultora, trabajando entre pinceles y pigmentos en su taller

Las esculturas de Tere parecen estar a punto de moverse. Se inclinan, levantan un brazo, desplazan el peso hacia un costado.

Sus cuerpos guardan una tensión interior que inevitablemente evoca la danza, un gesto suspendido, una energía detenida en el metal.

Tere Haeussler aplicando pátina a una escultura de bailarina en bronce
Escultura de bailarina en bronce sobre la mesa de trabajo de Tere Haeussler
Escultura en bronce de Tere Haeussler, figura femenina con el brazo sobre la cabeza
Vista del taller de Tere Haeussler con esculturas y mesón de trabajo
Escultura en bronce de una joven con vestido de pátina verde y una flor en la mano
Tere Haeussler trabajando una escultura en su taller
Detalle de un vestido en bronce con pátina verde y una rosa, de Tere Haeussler
Mesón junto a la ventana con figuras y moldes en el taller de Tere Haeussler
Esculturas de bailarinas en bronce sobre pedestales en el taller de Tere Haeussler
Esculturas de vestidos en proceso en el taller de Tere Haeussler

Transforma el bronce, material duro y resistente, en algo que parezca liviano, casi a punto de elevarse. Las emociones encuentran una figura: la inclinación de una cabeza, la apertura de los brazos, la manera en que el peso se distribuye en la postura. Todo participa de ese lenguaje contenido.

Detalle de la firma de Tere Haeussler grabada en una escultura de bronce
Muro de herramientas ordenadas en el taller de Tere Haeussler
Tere Haeussler puliendo una escultura de bailarina en bronce
Escultura de bailarina en bronce de Tere Haeussler sobre pedestal negro
Mesón del taller de Tere Haeussler con esculturas, herramientas y relieves en el muro
Tere Haeussler trabajando la pátina de una escultura de bailarina
Tere Haeussler entre esculturas de bailarinas en proceso
Tere Haeussler en su taller rodeada de esculturas en bronce
Modelo blanco de una bailarina en el taller de Tere Haeussler

El cuerpo humano ha sido desde siempre el territorio de exploración. Los rostros apenas insinuados concentran una expresividad que no necesita detalle. Figuras delicadamente estiradas o levemente inclinadas, suspenden el tiempo y el movimiento en una expresión que va más allá de la forma.