HABITAR

Carmen Ariztía

Carmen Ariztía, cocinera, sacando una fuente del horno en su cocina

En la cocina de Carmen hay un pizarrón que lo dice todo: Improvisa en tu cocina. A su lado, estantes con gredas, fuentes enlozadas y frascos de especias. Abajo, canastos con la fruta de la temporada.

El color lo invade todo y con él, la invitación permanente a entrar y cocinar.

Mesón de la cocina de Carmen Ariztía con verduras y fuentes de la temporada
Cocina de Carmen Ariztía con el pizarrón que dice Improvisa en tu cocina
Fuente de verduras asadas en tiras de colores, preparada por Carmen Ariztía
Carmen Ariztía cocinando en el mesón de su cocina
Plato de garbanzos con verduras asadas y hierbas frescas
Carmen Ariztía preparando una bandeja de comida en su cocina
Utensilios de cocina, limones y una jarra de agua sobre el mesón
Repisa con frascos de especias y granos en la cocina de Carmen Ariztía
Manos de Carmen Ariztía preparando tostadas sobre una tabla de madera
Estantes con fuentes, ollas y frascos en la cocina de Carmen Ariztía

Artista visual de formación, Carmen llegó a la gastronomía sin haberlo planeado. Empezó con clases en su casa y de a poco descubrió que cocinar era otro lenguaje para lo mismo que siempre le había importado: el color, la textura, la experiencia sensorial. Sus recetas son intuitivas y libres. Y lo que más le importa es conectarse con el momento y compartir.

Ingredientes de temporada sobre la mesa: naranjas, hierbas y aceite de oliva
Vista general de la cocina de Carmen Ariztía con estantes de gredas y fuentes enlozadas
Carmen Ariztía sonriendo junto a los estantes de su cocina
Tostadas con verduras y hierbas servidas sobre una tabla
Fuente enlozada con verduras de colores junto a una tabla de cortar
Ollas esmaltadas rojas y naranjas guardadas en la cocina
Carmen Ariztía buscando utensilios en los estantes bajos de su cocina
Manos de Carmen Ariztía sirviendo comida en una fuente enlozada
Cocina de Carmen Ariztía con mesa central y repisas llenas de loza

La cocina de Carmen es el corazón de su casa. Y también su taller, su estudio, su sala de clases. Habitar bien una casa empieza por ahí: por saber qué hay en los estantes, elegir lo que da la temporada y, con todo a mano, dejar fluir la imaginación.